El Coro de la Cárcel visto por un preso FIES

Texto de Antonio Rubiales Puerto para La Haine

Estimados amigos y compañeros:

Mi nombre es Antonio y quisiera en mi humildad poder expresar lo que para mí representa el “ montaje “ que se realiza, con la colaboración de los presos que en él participan, con el programa televisivo “ El coro de la cárcel”.

Es seguro que algún beneficio sacarán estos presos al participar en el mencionado programa televisivo; máxime cuando perdiendo todo el derecho de intimidad voluntaria cuentan sus dichas y desdichas para deleite del público ávido de morbo. Dejando filmar comunicaciones vis a vis, mostrando y dejando filmar intimidades familiares. Todo ello supervisado por la “ fría y cuadriculada “ psicóloga del centro “ Nuria”. Persona esta que solo busca propaganda y que con su gran afán de protagonismo tiene las normas tatuadas en su cerebro, capaz de expulsar a un miembro del “ coro” por una sanción disciplinaria después de haber permitido sus lloros y miserias, enterneciendo a los “ TRAGABASURA” que ven semanalmente el programa. Dando posteriormente el hachazo y expulsándole ante toda España; dejando entrever con ello que el reglamento cuando (por el motivo que sea) se incumple, no hay vuelta atrás . El arrepentimiento no es válido, lo válido, según parece, es mostrar únicamente que la ley no es justa sino JUSTICIERA. Pero no voy a culpar a la institución centrándome sólo en la “psicóloga” porque sé que tras ella hay un extenso grupo de parásitos que mueve los hilos del títere en que cualquiera que se preste a salir en ese “programa” se convierte.

Me da pena cuando veo que presos se prestan a ese tipo de cosas, sin tener consideración que mientras ellos hacen el espantapájaros televisivo, se están omitiendo hechos tan importantes como la gran cantidad de palos, gomazos, palizas, muertes por enfermedades terminales incurables, fallecimientos en extrañas circunstancias por “ahorcamientos” , “sobredosis” y “naturales”. La masificación penitenciaria , el desarraigo familiar al que en su gran mayoría están sometidas las personas privadas de libertad. Los departamentos de aislamiento y los módulos F.I.E.S , donde es habitual estar bajo la estricta represión del carcelero de turno. Se ven en la cárcel de El Dueso ( Santoña ), paisajes hermosos donde la vista se pierde en el horizonte hacía una parte y hacía la otra en el Cantábrico; pero se omite deliberadamente que el público pueda ver la famosas celdas de aislamiento, donde el preso sometido al más desagradable aislamiento sólo puede alargar la vista tres o cuatro metros que es lo más largo que desde la ventana enrejada y contrachapada de la celda se encuentra del alto muro que tiene enfrente, no más larga de cuatro metros y que impide la entrada del más insignificante rayo de luz solar. No filman la triste luz ( penumbra) en que muchos presos viven día tras día, en solitario y con mil de restricciones y privaciones. Oí decir a alguien “que el silencio te hace cómplice “. Y eso es lo que observo, con una descarada “poquísima vergüenza”.

Observó que hoy por hoy se hace uso del preso para elevar audiencia televisiva, sumisamente el preso se presta ha ser utilizado por la D.G.I.P y la T.V.E. ¿ Acaso no se dan cuenta que sólo son una tapadera para vender a la opinión pública que los presos están dentro de la cárcel “gozando como si esto fuera un camping”?. En las cárceles se tortura, se mata y se deja morir y se alejan presos de sus familiares con el único fin de despersonalizar e individualizarlos.

En la cárcel se está, en la mayoría para pagar una condena por haber “ delinquido”, no para servir de “monito de feria” formando parte de un coro, que más que para hacerse oír, más bien sirve para silenciar las muchas carencias que existen entorno al “tratamiento individualizado” que son inexistentes.

Se ven imágenes de un patio inmenso, lleno de árboles y zonas ajardinadas. Se ven presos modelos de condenas escasas y que además de se convictos son confesos. Se ve a una psicóloga preocupadísima por el buen orden y la seguridad del coro, y en cambio, yo me pregunto, ¿pone el mismo empeño con el resto de los presos?. Esas personas carentes de medios económicos que ociosos y sin ninguna ocupación deambulan de un lado a otro de la cárcel sin más proyectos que el ser capaces de sobrevivir día tras día en un cárcel, a miles de kilómetros de su entorno familiar, de sus padres, hermanos e hijos. ¿También el equipo técnico da las mismas facilidades a presos con grandes condenas o a esos se les da la espalda?. Resulta patético el ver a personas privadas de libertad saliendo por televisión “voluntariamente” contando sus penas, sus dificultades y la mala suerte que les condujo a ser prisioneros.

Pero lo que me resulta verdaderamente penoso es que teniendo las cámaras delante a ninguno de ellos se les haya ocurrido denunciar la desigualdad que supone ser un preso por motivos relacionados con el consumo de droga, lo que podría entenderse como un “delincuente circunstancial por culpa del sustento necesario y diario de droga” y el preso de “guante blanco” como el prisionero “Julián Muñoz”, “Vera”, “Roca”, “Mario Conde”, y un largo etc de presos de confianza y que son elegidos para que al tercer día de estar en la cárcel ya dispongan de todo lo necesario para que sus condenas se conviertan más en un “retiro espiritual” que en una TRAGEDIA, que es en lo que se acaba convirtiendo para cualquier preso la mencionada “condena”. Yo soy uno de tantos que en su humildad y dejándose llevar por la incomprensión de muchos porqués, hoy me he dedicado a manifestar lo que considero un trato vejatorio por parte de la DGIP (con la complicidad de todos los que se prestan a salir por televisión, sollozando y vendiendo humo). “…Criaturas del universo con la ignorancia por bandera” y que en su insensatez colaboran a que la sociedad que ve incrédula cómo se les muestra de la cárcel sólo lo que ha pasado por el filtro de la censura, desconozcan la pura realidad.

En la cárcel se sufre, se sangra y se percibe día tras día como la vida se nos escapa como arena de p’laya entre los dedos. En la cárcel se padecen innumerables privaciones, incontables carencias que con el paso del tiempo dejan una huella imborrable en el corazón del hombre. A la cárcel no se viene a “cantar” y menos para ser objeto de mofa por parte de la sociedad, porque no tardará el día en que seamos utilizados para hacer creer a la gente que personas como los presos somos simplemente concursantes de una GRAN FARSA y que en vez de pagando condena estamos aquí, en la cárcel, de cachondeo.
Como conclusión amigos y amigas menos canción y más reinserción.

Desde mi humilde y ¿quién sabe si equivocada opinión? Como dijo Jack el Destripador “vamos por partes…”. Considero que se han perdido los valores y confundido los términos. Nadie del coro creo que cuando salga en libertad se dedique a la canción. Por tanto se ha de entender esa actividad del coro en un futuro no servirá de nada, más que para sentir vergüenza cuando, ya en la calle, todo el mundo te conozca y te señale con el dedo. Algunas actividades se han visto realizar en la cárcel de El Dueso; pero yo que he estado ahí puedo decir por propia experiencia que no toda la población de El Dueso tiene la oportunidad de acceder a ellas y que un 40% de los presos de El Dueso están tirados en el patio sin más ocupación que la de ver su vida pasar inútilmente.

Desde aquí, desde la cárcel de Badajoz, donde las celdas minúsculas son ocupadas hasta por tres personas, a más de 40 grados en el mes de agosto; donde las actividades con fines re-educativos y lo puestos de trabajo remunerados brillan por su ausencia; donde se dejan de la mano las buenas intenciones y sólo se piensa en dejar atrás este incierto presente, este malogrado presente donde se forjan los HOMBRES a base de ser y comportarse como HOMBRES.

Predicando con el ejemplo y tratando de obtener algo de ventaja frente al enemigo que nos oprime más y más cada día. Hoy pienso que el presentarse a programas morbosos y no divulgativos, en torno a lo males que produce el encierro y los traumas perpetuos alimentados de la aislamiento social y personal, “es penoso” y por eso expongo mi humilde parecer…tal vez equivocado, aunque no lo creo, pero vamos…doy por hecho que como el pensamiento es libre, puedo exponer la sensación de desprecio que me producen esta gente que utiliza a los presos; y esos mismos presos para elevar el nivel de audiencia en TVE. Desde aquí doy rienda suelta a mi parecer y espero que cese próximamente ese circo donde los “monitos de feria” somos los privados de libertad aunque también los haya que cantando hayan perdido el “sentido del ridículo”.

Atentamente, Antonio Rubiales Puerto En Badajoz a 4 de agosto del 2006.

Actualmente Antonio se encuentra preso en la Cárcel de Villabona.

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