Lo que ellos no sabian: una grieta en Barcelona

Nunca lo entenderán…matar un edificio resucitado para que vuelva a llenarse de polvo, basura y escombros.

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El martes lo intentaron, pero no pudieron con nosotras. Creyeron derrotarnos, callarnos y golpearnos. Nosotras demostramos que nos temen, que no nos quieren, que su lógica nunca será la nuestra; aunque eso ya lo sabíamos desde hace tiempo.

Aparecieron bien prontito, para que las fuerzas fueran las mínimas, para que no se oyera, para que nadie se enterase y para que no les resultase mucho esfuerzo. Pero ellos se olvidaron de que en nuestro lenguaje y los rebeldes corazones incluimos una palabra bien linda: solidaridad. Quisieron que no se oyese, pero sonó bien alto por toda Barcelona y a este grito acudieron cientos de personas, amigas, familiares, compas, vecinas….eso es algo que nunca podréis entender, pobres infelices…
Quisieron cerrar un espacio, pero lo que ellos no saben es que los sueños no entienden de paredes y que el viento los seguirá ondeando entre calles, avenidas y grandes corazones.

Se les volvió a olvidar otra cosa. Nosotras mostramos que somos personitas fuertes, que nos abrazamos, lloramos y gritamos. Vimos ante nuestros ojos como tapiaban las ilusiones que con tanto esfuerzo habíamos levantado. Quisieron golpearnos, pero se olvidaron que si ellos tienen la fuerza represiva, nosotras contamos con la fuerza de la gente; mucha más linda y llena de de dignidad y rabia. Usaron sus porras, nosotras hicimos que libros y palabras volaran sobre sus cascos.

La tarde volvió a ser una muestra de cariño, de lucha y de apoyo mutuo. Cientos de personas marcharon para defender lo que en el humilde barrio de San Antoni era de todas y para todas: La Rimaia. Porque de nuevo olvidan que no cierran un edificio para seguir con el engranaje especulativo y el afán devorador capitalista, sino que cierran una biblioteca popular, una sala de estudios, un espacio infantil, un taller de fotografía, un taller de electricidad, una escuela de catalán, una escuela de castellano, una tetería, un espacio para encontrarnos, hacer y trabajar junto a nuestras vecinas, un cine, un grupo de decrecimiento, grupos de género, de democracia inclusiva….y así podíamos ir llenando más líneas (y las que se iban a llenar!)

Nunca lo entenderán…matar un edificio resucitado para que vuelva a llenarse de polvo, basura y escombros.
Sin embargo, y se les volvió a olvidar, no saben de lo que somos capaces. Se les olvidó que si nos golpean, nosotras sabemos golpear, y si nos juntamos de a poquito, golpeamos más fuerte, y prometimos ser contundentes. Se les pasa por alto que somos la Rimaia, y que las grietas se hacen grandes, se multiplican y se expanden. Que en el barrio somos muchas las que nos vamos colando entre edificios y vidas…Porque respiramos en colectivo y contestamos en colectivo…
Prometimos rabia, dignidad y lucha, y mientras las calles resonaban de gritos, Gran Vía 550 nos esperaba a todas…allá, en pleno centro de esta Barcelona , las grietas llegan al corazón para que de nuevo, respiremos, trabajemos y aprendamos todas juntas y en colectivo.

La Rimaia ya creada es muy grande y la naturaleza de su fuerza no es tan fácil de aplacar…nunca lo olvidéis…

Gracias a todas

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