DURA REPRESIÓN POLICIAL A LOS GRUPOS ANTIFASCISTAS EN MURCIA (vegamediapress)

Los neonazis protegidos por las fuerzas de seguridad

VMPress.
Ayer se convocaba en Murcia, con carácter legal, y coincidiendo con la manifestación de apoyo al juez Balsatar Garzón (convertida en una campaña a favor de la independencia del Poder Judicial con respecto a grupos de la ultraderecha española), una contramanifestación antifascista. El motivo era dar presencia al pensamiento y a la acción de izquierdas frente a la manifestación convocada por el Movimiento Social Republicano. Dicho movimiento es un partido político español de ámbito estatal. Su ideología es abiertamente fascista y neonazi, inspirada por Gregor Strasser, miembro del Partido Nacional-Socialista Alemán.

Sus miembros son conocidos por sus acciones violentas. Fue registrado en el Ministerio del Interior en el año 1999. Juan Antonio Llopard es su líder. Su origen es Alternativa Europea, creada en la década de 1980 y vinculada a Vértice Social, facción disidente de FE-JONS. Aunque rechazan la ideología marxista, su fuente de inspiración ideológica mezcla elementos de la ultraderecha con reivindicaciones propias de la izquierda y el socialismo, condicionado por un contundente sentido patriótico, encontrando su caldo de cultivo en una situación de depresión social producida por la corrupción política, financiera y empresarial. Extiende su influencia a los trabajadores a través de Unión Sindical de Trabajadores, y a los estudiantes con Unión Sindical de Estudiantes. Consta además de una rama juvenil, Alternativa Joven-AJ. Su órgano de expresión oficial es Krisis21, editada por el Círculo de Estudios La Emboscadura-CELE (Órgano cultural del MSR) En la manifestación convocada para el día 24 en Murcia, acudieron alrededor de unos 18 neonazis venidos, presuntamente, de Málaga, Alicante y Murcia, según informa la web kaosenlared.net.

A la contramanifestación, convocada a las 17:30 en la Plaza de Santo Domingo de Murcia, acudieron miembros de las Juventudes Comunistas, Colectivo No-teprives (en favor de los derechos de los homosexuales), integrantes de IU, de la CNT y de la Plataforma Antifascista de Cartagena.

La sucinta versión oficial, difundida con imágenes por Antena 3 Televisión en su telediario de sobremesa del domingo, y por 7 Región de Murcia, es la siguiente: la policía, para evitar una confrontación entre ambos grupos, tuvo que cargar contra los antifascistas, quienes, calificados como grupos de jóvenes radicales de la extrema izquierda, produjeron atentados contra el mobiliario público y graves disturbios, con enfrentamientos callejeros. En dicha versión, fueron los antifascistas los que primero atacaron a la policía, con piedras y botellas. El saldo fue de 5 agentes heridos de la policía antidisturbios. No especifica si tales heridas fueron provocadas a la policía por los manifestantes o si se las produjeron ellos mismos en las enérgicas embestidas. Omite, ni siquiera considera, si hubieron heridos entre los manifestantes de izquierda, pese a que las imágenes difundas por ellos mismos muestran violentos ataques con porra  y pelotas de goma contra varios de los manifestantes. En dichas imágenes se muestra la agresión policial contundente no sólo contra jóvenes situados en torno a la pancarta de la manifestación, sino contra un hombre de cierta edad, quien no parece que ataque a la policía (según las imágenes) y que presumiblemente pertenecía o estaba vinculado a IU.

La versión de los integrantes de la contramanifestación es la siguiente. Fueron entre 300 manifestantes. Tuvieron problemas para acceder a la Plaza de Santo Domingo y así expresar su repulsa hacia las ideas del grupo político fascista que, este sí, pudo instalarse sin problemas con la autoridad policial en el lugar donde tenía convocada la manifestación, la misma plaza. Alrededor, policías antidisturbios cortaban el acceso, por lo que los manifestantes antifascistas tuvieron que retirarse en repetidas ocasiones. Cuando por fin lograron entrar, se dirigieron hacia donde estaban los miembros del MSR, momento en el cual, según esta segunda versión, fueron agredidos por la policía, quien atacó primero y por la espalda. En esta primera carga al menos tres jóvenes fueron agredidos violentamente con porras, además de intimidar a una chica de entre 17 y 18 años entre varios agentes. En este punto, los manifestantes lograron hacerse con la bandera del MSR y quemarla. Debido a la violencia de la carga policial, quienes claramente defendían una manifestación mientras reprimían otra, tuvieron que retirarse de nuevo hacia la Plaza del Teatro Romea.

Varias veces más intentaron, sin éxito, entrar en la Plaza de Santo Domingo, donde permanecían los del MSR. Poco después son los antifascistas quienes responden contra la Policía. Fue entonces cuando la policía agredió a este señor mayor. También cargó contra un joven  en las proximidades de un bar llamado Menos Cuarto, al que le agredieron, a la vez, varios agentes. Estas agresiones pueden verificarse, si bien no con lujo de detalles, en las imágenes difundidas por los medios de comunicación arriba citados. El joven agredido violentamente fue detenido y llevado a comisaría, pero fue puesto en libertad cuando al menos 100 manifestantes se presentaron allí reclamando su libertad. Así y con todo, la policía, después de la manifestación, continuó la ronda por Murcia y detuvo a dos chicos.

Todo ello ocurría mientras una multitud miembros de la izquierda murciana y ciudadanos a-políticos (no vinculados materialmente a un grupo político concreto) concienciados con la necesidad de un sistema de Derecho imparcial, se manifestaban en contra de los ataques contra la justicia (concretamente contra el Juez Garzón) por parte del histórico grupo ultraderechista de Falange.

Ante la gravedad de los hechos y la tergiversación de una información parcial, el ciudadano debe comenzar a tomar conciencia de que en el estado español, el avance del fascismo parece imparable. Grupos políticos que actúan favorecidos por las leyes de representación democrática, pero que tienen un claro ideal (y pasado constatable empíricamente) antidemócrata, no solamente son legales en el contexto de un Estado de Derecho democrático, sino que además, cada vez, comienzan a tener más cobertura mediática, siendo considerados, no como un peligro para la democracia y la libertad de los ciudadanos, sino como otras fuerzas políticas entre las demás.

Esta normalización de la ultraderecha, amén del presunto apoyo que recibe por parte de las autoridades políticas, algunas judiciales y hasta las fuerzas de seguridad del Estado español, producida a la vez que se silencia la repulsa de los ciudadanos a esta clase de idearios nacionalistas, racistas, machistas, autárquicos y autoritarios, puede generar (si es que no ha generado ya) una dinámica imparable capaz de convertir a la ultraderecha española, diseminada en varias facciones, en una opción política real. En el contexto democrático que aún gozamos (aunque cada vez más restringido e incluso para algunos en vías de extinción, y hasta extinguido para otros) debemos preguntarnos si es esa la sociedad que queremos.

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