Los perros del sistema atacan de nuevo Un análisis sobre las cargas policiales contra estudiantes en Valencia

El Estado saca de nuevo a paseo a sus fieles y serviles perros y los lanza rabiosos contra estudiantes en Valencia. Buen pistoletazo de salida a las políticas represivas que del nuevo gobierno nos esperan. Sus ajustes y recortes irán acompañados de la consiguiente represión para garantizar su aplicación.

 
El Estado, fiel a su tradición histórica, se erige como institución tiránica, garantizando de esta manera el mantenimiento de los privilegios de las clases dominantes. Y es que el sistema estatal-capitalista tiene muchas caretas. Habitualmente, en los regímenes democráticos el control social es más sutil y se ejerce indirectamente mediante los medios de comunicación, el ocio, la cultura y por supuesto, la educación. Pero a veces, no es suficiente, porque resulta que los dominados, a veces, se despiertan del letargo impuesto y reaccionan. Es entonces cuando  se recurre a una represión directa y descarada, como sucedió hace días en Grecia y pasa ahora en Valencia.
 
Pero hemos de estar alerta. Porque no solo muerde el perro, sino que también ladra. Nos transmite el mismo odio ver las imágenes de la policía golpeando a los estudiantes del IES Lluis Vives de Valencia como el papel que los medios de comunicación izquierdistas están jugando. Está claro, que los partidos de izquierda, los Sindicatos burócratas CCOO y UGT y los medios de comunicación “progresistas” tratan de sacar rédito electoral de las luchas estudiantiles y vaciar de contenido real todo conflicto que se preste. Hasta hace nada, el PSOE era el encargado de gestionar la maquinaria represiva del Estado y CCOO y UGT firmaban y pactaban todo lo que se les ponía encima de la mesa y, como mucho, representaban alguna pataleta con huelgas generales de un día cuando estaba ya todo atado y bien atado.
 
Así  nos muestran algunas cargas policiales como desmesuradas contra pacíficos estudiantes, así nos justifican la brutal represión mediante cargas, detenciones y cárcel contra los “violentos incontrolados”. No es nuevo este doble rasero de los media diferenciando entre “manifestante bueno” y “manifestante malo”. El sistema tiene sus propios mecanismos de integración de la rebelión; y la realidad se nos muestra como un teatro donde cada actor juega su papel, según las necesidades del Capital. Ahora los policías son los malos, los estudiantes los buenos. Mañana los policías protegerán el orden y los manifestantes serán “violentos radicales”. Los medios de desinformación jugarán siempre creando esta dicotomía, para generar de esta manera opinión donde la discrepancia en ningún caso amenace a la raíz del problema: el propio sistema. La divergencia no es más que algo puntual y circunstancial: es espectáculo. Mientras nada se salga de los márgenes de actuación impuestos por el sistema, todo va bien. ¡Ay de aquellos que no acepten las reglas del juego!
 
Pero atención nuevamente. El sistema no gana para correas para sus perros. La represión no siempre viene representada por un madero con una porra puesto de speed. A veces se gesta en nuestra propia retaguardia y se dice nuestro “compañero”.  Reciben diversos nombres como comisión de respeto o cordones de seguridad interna. Se autoerigen como represores legitimados por una supuesta tarea de garantizar que todo transcurra en calma. Les da igual que hayan detenido a compañeros o que los recortes desmantelen todo servicio público que nos quede. Como es habitual en todo aquel que goza o cree tener autoridad, su sentido común ha quedado anulado. Son estos los que garantizarán que la protesta no se escape de los cauces marcados por el sistema, velan porque la lucha no se radicalice y no se señale al Capital y al Estado como auténticos orígenes de todo malestar social y de toda forma de dominación.
 
Mucho ojo, insistimos, porque éstos hicieron su entrada en acción en Grecia bajo el amparo de una fachada marxista-autoritaria (KKE y sus Juventudes), acusando a los trabajadores que querían acceder al Parlamento griego de provocadores, formando auténticos cordones policiales junto con la policía, guardando conchabados simbólicamente los pilares del sistema. No es de extrañar que ya salgan a relucir los apagafuegos habituales. Que no nos engañen: son sistema.
 
Y ya por último, lanzar un grito de ánimo para los compañeros estudiantes de Valencia. Llamar a toda la comunidad educativa (profesores, personal laboral no docente y estudiantes) así como al conjunto de la clase trabajadora a que cojan de una vez por todas las riendas de su propio destino. Que se destierre todo vestigio de autoridad y delegación, que aleja a los propios implicados de su problemática, cayendo poco a poco en la apatía y la desmovilización. Cuidado con los líderes estudiantiles aspirantes a político. Cuidado con los políticos de cualquier pelaje. Cuidado con los sindicatos subvencionados.
 
Golpes y hostias para los estudiantes en Valencia. Golpes y hostias para el pueblo griego. ¡Golpes y hostias para los represores! Esa debería ser nuestra principal consigna. A la violencia estructural del sistema se le planta cara con todas nuestras fuerzas. A un sistema que relega a la explotación, a la miseria y a una vida gris y de rodillas a las personas, se le planta cara y no valen medias tintas.
 
La solidaridad debe ser un arma que empleemos allí donde algún compañero emprenda una lucha, allí donde un compañero sea herido, allí donde un compañero sea detenido: hemos de hacer como nuestras sus reivindicaciones. Las luchas contra los recortes de derechos y la mercantilización de los servicios públicos deben ir encaminadas a atajar sus causas, que no son otras más que el actual orden socioeconómico basado en la propiedad y la autoridad. Luchemos por un régimen de libertad y horizontal, donde la explotación no tenga cabida. Luchemos por un mundo nuevo. Luchemos por la anarquía.
 
Contra sus perros de presa, vengan de donde vengan; contra toda autoridad, venga de donde venga, tenga el aspecto que tenga.
 
 
 
¡SOLIDARIDAD CON LOS ESTUDIANTES VALENCIANOS!
¡MADEROS, CERDOS, ASESINOS!
 
Grupo Bandera Negra, adherido a la Federación Ibérica de Juventudes Anarquistas (FIJA)
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